Infiltrar con toxina botulínica es una de las técnicas más demandadas para corregirlas arrugas de expresión de frente, entrecejo y perioculares (patas de gallo). Es una técnica segura, eficaz, poco molesta sin problema para que el paciente se incorpore a su vida cotidiana.

¿Qué es el botox?

La toxina botulínica se ha utilizado en especialidades médicas como la oftalmología o la neurología desde los años 70. Durante la década de los años 80 comenzó a utilizarse en el campo de la dermatología estética para atenuar las arrugas de expresión, y en los años 90 para tratar el exceso de sudoración.

Mediante el empleo de pocas infiltraciones de botox en zonas muy concretas y muy bien estudiadas, se consigue una mejoría espectacular de las arrugas y obtenemos un efecto lifting natural y favorecedor.

¿Cómo es un tratamiento con botox?

Se realizan infiltraciones de toxina botulínica mediante inyecciones en el rostro con la aguja más fina utilizada en medicina (32 G), produciendo un efecto de relajación en el músculo donde se ha inyectado. Las infiltraciones son bien toleradas, no dejan cicatrices, ni marcas. Los efectos comienzan a notarse 4 o 5 días después del tratamiento, siendo a los 15 días cuando la mejoría es evidente.

Se trata de una técnica que solo realizan médicos especializados en infiltraciones de toxina botulínica con un profundo conocimiento de la musculatura facial.

Esta técnica se puede combinar perfectamente, con otros tratamientos, como el ácido hialurónico y de este modo armonizar el rostro.

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En nuestro Centro Médico Dermatológico en Madrid, la Dra. Moya  es especialista en tratamientos clínicos y estéticos. No dude en consultarnos sobre cualquier tratamiento.

Botox: Efecto lifting sin cirugía
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